Mención aparte merece el extraño simbolismo de la libélula que aparece en varios momentos del filme, al menos recuerdo que aparece al principio y ciertamente al final, cuando atraviesa la cerradura del sótano y nos enseña que el cuadro del protagonista ya está entre los curanderos. El simbolismo de la libélula es el mismo del poema fuera de lugar que dice Abi, "vive el momento, vive al máximo". Este podría ser el mensaje interpretativo de la película. Un mensaje que se oye atractivo de no ser porque tiene una vertiente oscura: vivir sin pensar en las consecuencias. Idea reforzada por el planteamiento sobre un cielo seguro desvinculado de las propias decisiones.
Espacio personal de reflexión, inspiración, evangelización... y todo lo que se me ocurra.
domingo, 21 de mayo de 2017
Lo que de verdad importa
Tal es el engañoso título en español de la película The Healer (El Curandero). Después de algunos comentarios polémicos por parte de algunas personas en mi muro de FB me decidí a ir a verla.
Les comparto mi opinión personal.
La verdad esperaba una película bien armada y pensada y en su lugar me encontré con una película bastante superficial, con una trama bastante floja y, en muchos momentos, aburrida. Sensiblera pero demasiado obvia. Nada que ver con los comentarios que la alaban casi como la próxima ganadora del Oscar y pintan al director como un genio (nada que ver)... pero tampoco nada que ver con quienes esperan encontrar mensajes satánicos. Las actuaciones son bastante ñoñas y no logran interesar al espectador ni involucrarlo sentimentalmente con los personajes y el "happy end", demasiado evidente y caricaturesco.
En primer lugar, analicemos la trama: una familia que tiene el don de sanar, son curanderos que tienen ese don como herencia familiar, incluso atribuido al Ser Supremo, don que "brinca" siempre una generación. Entiendo que pretende ser una trama de fantasía.
Sin embargo, para ser fantasía le da un lugar demasiado preponderante a la iglesia (en este caso a la iglesia anglicana), por lo que elige como interlocutora a la fe cristiana, es decir elige una interlocutora que sí existe. Esta interlocutora es representada por un "padre" que no tiene fe, con pinta de hombre desordenado, obeso y fachoso que ocupa un lugar especial en la comunidad. Nunca se menciona a Cristo. A pesar de ser una comunidad anglicana, en el sótano aparece una imagen de la Virgen de Guadalupe, imágenes de ángeles y cuervos negros, en una extraña mezcla de catolicismo, New Age y religiones oscuras, todo como parte del mismo imaginario religioso sincretista, reforzado, además con la expresión "si no crees en El, llámalo como quieras".
La comunidad es una comunidad no convertida que espera que el curandero les resuelva la vida (desde vencer la diabetes hasta conseguir matrimonio).
El personaje principal no es creyente en Dios ni se convierte a Dios a pesar de recuperar su poder. La peor escena en cuanto religión ocurre en la Iglesia anglicana cuando el tipo se pone a tratar como un bellaco a Dios, manosea la memoria de su hermano al que le pide que golpee de su parte a Dios. La escena tarda un minuto o dos, pero es bastante ofensiva,especialmente en sus maneras de insultar, exigirle y ordenarle a Dios.
La idea de sexualidad también aparece: él es promiscuo y cuando conquista a la chica lo que hace es llevarla a la cama, aunque la escena es maneja muy "discretamente". Llama más la atención el guiño al homosexualismo: ella se "define" como lesbiana, el tipo intenta "convertirla" a la heterosexualidad con un beso, ella le sugiere que mejor él cambie su orientación probando besar a un hombre. La chica enferma de cáncer es "experta" en el tema del lesbianismo...
La realidad de los enfermos de cáncer es representada por la joven Abi quien se ve en todo momento dueña de la situación, más lista que los adultos, a quienes incluso aconseja, engaña e impulsa a decidirse. Su situación como enferma solo la conocemos porque el guión lo dice, pues ella luce en todo momento espectacular física y emocionalmente. No estoy seguro de si ese modo de representar a los enfermos de cáncer se deba a una decisión de que no utilizar la enfermedad con fines sensibleros o a que no se quiso herir los sentimientos de quienes estén en esa situación.
Al final se afirma que los curanderos SÍ existen y son quienes hacen algo a favor de los niños, como Paul Newman, papá de la actual presidenta de la fundación que apoya la película. Una idea positiva en cuanto a que las personas podemos ayudar y hacer un cambio.
Insoportable el mensaje de Arango al final de la película, durante los créditos.
Total que los 109 minutos que tarda está película son un verdadero desperdicio.
Estoy seguro que no entrarás en crisis de fe por verla, tampoco tus hijos, solo habrás perdido el tiempo. Estoy empezando a pensar que la donación de las entradas a asociaciones de niños con cáncer y de alimento a niños es una estrategia para que la película no naufrague por sonsa, superficial y aburrida.
jueves, 6 de abril de 2017
Peligros libro "Sanación de las Familias"
Los padres de la misericordia
Declaración sobre los Peligros del Libro: La Sanación de las Familias por el P. Yozefu-B. Ssemakula
(NOTA/ACTUALIZACIÓN 22.03.2018: Este documento ha sido retirado de la página oficial de los Padres de la Misericordia debido a un juicio canónico promovido por el padre afectado... ignoro si el juicio promovido versó sobre la capacidad de los Padres de la Misericordia de emitir este tipo de orientaciones pastorales o sobre la veracidad de las afirmaciones, he escrito a los Padres para investigar un poco más... en espera de su respuesta)
(NOTA/ACTUALIZACIÓN 04.JULIO.2020: Hacia tiempo que no entraba a mi blog. En 2016 el entonces Obispo de Pennsacola-Tallahassee, Gregory L. Parkes, quien ahora es el obispo de San Petersburgo emitió una carta en la que infformaba al público que el libro no recibió el imprimatur debido a "errores con el texto en el área de teología". En ese momento, el obispo afirmó que el padre Ssemakula estaba "trabajando para remediar la situación".
Algunos de estos errores teológicos incluyen reducir la misión de Cristo en “curar” más que salvar, presentar el sufrimiento como "innecesario" y fuera de la voluntad de Dios para nosotros, y que el sufrimiento de Jesús no fue querido por el Padre o el Hijo.
Al llegar el nuevo Obispo, William Wack, se publica un comunicado escueto en el que se afirma que el libro “no necesita imprimatur”, “ninguna aceptación o rechazo hacia el libro ha sido dado por mi o por mis delegados” y que “bendice al Padre Yozef y que espera que las personas que vayan al Seminario encuentren lo que buscan”. Sin embargo, NO SE AFIRMA QUE LOS ERRORES TEOLÓGICOS HAYAN SIDO CORREGIDOS ni que esta valoración teológica emitida anteriormente por la Diócesis hayan sido los equivocados. Me uno a los buenos deseos del Obispo Wallack hacia las personas que vivan este seminario o lean el libro. Por mi parte no pienso recomendarlo hasta tener información de que o el padre corrigió su libro o que la petición de los teólogos de que corrigiera estaba equivocada. Dejare este post solo como testimonio documental en la espera de aclarar mejor la situación)
¿Por qué estamos escribiendo?
Los Padres de la Misericordia son una comunidad religiosa de sacerdotes católicos que son predicadores misioneros con sede en Kentucky. Nuestro carisma es llevar la Misericordia de Dios a todos los hombres y mujeres a través de la predicación de las misiones parroquiales y retiros, y la dotación de personal de las parroquias en áreas rurales o descuidadas. Puesto que nuestro carisma religioso se centra en la Infinita Misericordia de Dios, creemos firmemente en el poder de la Misericordia de Dios para curar las heridas de cada persona que se vuelve hacia Él - heridas que provienen de nuestros pecados personales y a veces de pecados cometidos contra nosotros .
Nuestro Señor Jesucristo quiere sanar nuestras heridas, especialmente aquellas heridas espirituales y emocionales que nos impiden obedecer los dos grandes mandamientos del Señor: Ama a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza y ama a tu prójimo como a ti mismo. En ocasiones Nuestro Señor elige sanar las heridas físicas en nuestras vidas - heridas que provienen de accidentes o enfermedades (físicas y psicológicas). Debido a la estrecha relación entre la Misericordia de Dios y la cura espiritual y emocional, varios de nuestros sacerdotes están involucrados en varios tipos de ministerios de sanación: el Instituto del Espíritu Santo; Curación post-aborto (retiros de Rachel's Vineyard); La Renovación Carismática Católica; Curación de matrimonios con problemas y rotos (Retrouvaille y el Apostolado de la Casa Alexander); Y Sí, los Padres de la Misericordia, por experiencia, creen que Dios sana.
Es debido a nuestro intenso interés en sanar que el libro La curación de las familias: Cómo orar con eficacia para esos obstinados problemas personales y familiares del P. Yozefu-B. Ssemakula llamó nuestra atención.
Nuestras preocupaciones acerca de “La Sanación de las familias”:
Varios clérigos y laicos que conocemos han leído este libro, o han asistido a seminarios realizados por el P. Ssemakula. Hay informes de grandes curaciones físicas, emocionales y espirituales en sus familias; A pesar de las muchas sanaciones reportadas, también se han expresado muchas preocupaciones acerca de las contradicciones teológicas y la nueva enseñanza espiritual en el libro. Debido a sus informes, decidimos echar un vistazo más de cerca al libro. Nuestras principales preocupaciones, expresadas de la manera más sencilla posible, son las siguientes:
1. Una obra teológica y espiritual, como La curación de las familias, escrita por un sacerdote católico, no debe publicarse sin aprobación eclesiástica
. • Fr. El trabajo de Ssemakula fue revisado y rechazado para la aprobación de la Iglesia. Declaración oficial del Obispo Parkes: http://www.ptdiocese.org/documents/Bishop/Ssemakula.pdf. A pesar del rechazo debido a errores teológicos, todavía lo publicó.
• Fr. Ssemakula dijo a los asistentes a la "conferencia del clero sólo" en febrero de 2014, que su obispo le había dicho que "no había necesidad de un imprimatur", y que “hubo [otros] obispos que le han ofrecido un imprimatur” en su libro. Esto era una tergiversación de la verdad; No se puede otorgar ningún imprimatur mientras haya errores teológicos. Su libro y ministerio está siendo revisado una vez más por la Diócesis de Pensacola-Tallahassee.
2. Hay serios problemas con la forma en que Dios es retratado, haciéndolo en un tipo agradable indefenso superado por Satanás. Parece ser presentado como teniendo dos voluntades distintas, que es teológicamente errónea. Esta es una caricatura del Dios a quien adoramos como cristianos católicos.
3. El uso imprudente de términos absolutos, cuando se habla de Dios y Satanás, rompe con el Misterio de Dios y el reino angelical; reduciendo la curación a un sistema mecánico consistente en "decir las oraciones correctas".
4. Este libro exagera la curación física, dejando así el tipo más importante de curación - la curación espiritual - en una posición secundaria. 5. En el libro hay una idea seriamente disminuida de la misión de Jesucristo – se presenta como su “misión principal” la sanación - cuando, de hecho, Él vino a sufrir y morir para salvarnos del pecado y de la muerte eterna. Jesús realizó sanaciones para preparar al pueblo para su misión espiritual como Redentor.
6. Esta comprensión disminuida de la misión de Jesucristo conduce a serios problemas con el modo en que el libro presenta el sufrimiento humano. Este libro presenta el sufrimiento como casi siempre innecesario, y por lo tanto inútil, y que está fuera de la voluntad de Dios para nosotros. No reconoce el gran bien que Dios puede hacer en nuestras vidas a través de los sufrimientos. En esencia, hay un concepto radicalmente erróneo de la Cruz de Jesucristo en este libro, y con él, una negación implícita de la importancia de la cruz en nuestras vidas como cristianos.
• Este libro presenta los sufrimientos como provenientes (casi siempre) de las maquinaciones del Maligno, y por lo tanto, fuera del reino de la Divina Providencia (el plan de Dios para nuestra eterna felicidad en el cielo). También afirma que el sufrimiento REAL está reservado exclusivamente para los santos solos; Una contradicción directa con la Doctrina del Sufrimiento Redentor.
• Fr. Ssemakula cita la Carta Apostólica de San Juan Pablo II “Salvifici Doloris: Sobre el Significado Cristiano del Sufrimiento Humano”, como un libro recomendado para lectura adicional; sin embargo, el libro de Fr. Ssemakula no puede reconciliarse con la enseñanza de esa Carta Apostólica, especialmente en lo que se refiere al significado y la necesidad de la Cruz en la vida de cada uno de los cristianos.
7. El libro de Fr. Ssemakula hace las siguientes declaraciones: "Ahora, ese sufrimiento [de Jesucristo] no fue deseado ni el Padre ni por el Hijo. Lo que el Padre quería era salvar al mundo, no la muerte de Su Hijo. "" Él no vino a morir, sino a salvar, y terminó muriendo ... " Estas declaraciones son absolutamente contrarias a las profecías bíblicas de la redención producida a través del sufrimiento y la muerte del Mesías, y la constante tradición de la Iglesia y sus santos.
8. Este libro presenta una imagen distorsionada de nuestro principal enemigo - Satanás / Lucifer / El Diablo - dándole poderes y "derechos" que él no posee, y al mismo tiempo, presentándolo como deseando solamente causar nuestra ruina, estragos, dolor (en esta vida), cuando en realidad, el verdadero objetivo de Satanás es nuestra destrucción espiritual por el pecado y nuestra condenación eterna.
9. Este libro desvirtúa el hecho de que Dios pueda corregirnos en este mundo, afirmando más bien que todos los males / sufrimientos son "consecuencia de pecados". Esto es claramente contrario a la Escritura y la Tradición, en la que Dios usa los sufrimientos para traernos de vuelta a Él mismo (nuestro Conversión), corregir nuestras faltas, liberarnos de los efectos de nuestros pecados (purificación), y unirnos más estrechamente a Él en Su Pasión y Muerte (santificación).
10. Este libro habla a menudo, en un tono denigrante, de la "mentalidad del Antiguo Testamento" al hablar de personas que creen que Dios nos corrige por el pecado en este mundo. Consideramos que esto es irrespetuoso con los escritos inspirados del Antiguo Testamento y engañoso en cuanto a la enseñanza inspirada dentro de esos escritos.
11. Este libro está repleto de "textos de prueba", un grave mal uso de la Sagrada Escritura en el que los pasajes son sacados de contexto para "probar" un punto que no está respaldado por el claro significado de los pasajes de las Escrituras. También hay una grave ausencia de referencia al Catecismo, a los Padres de la Iglesia o a los Santos.
12. Gran parte de la "teología" de este libro se basa en un “texto de prueba” de Oseas 4, 6. Este pasaje mal citado es usado para decir que el "sistema" que el libro enseña fue diseñado por Dios (para nuestra bendición), pero ha sido secuestrado por Satanás (quien lo usa para causar dolor y sufrimiento). El libro pretende enseñar a sus lectores cómo usar este sistema para superar el poder de Satanás. Todo esto se basa en una lectura errónea de la Escritura.
13. La teología en este libro se parece a varias herejías antiguas:
• Gnosticismo - enseña un "sistema" que nadie en la historia de la Iglesia sabía hasta que el P. Ssemakula comenzó su enseñanza, porque "el mundo no estaba listo para ello hasta ahora".
• Maniqueísmo - Satanás es tan poderoso que incluso Dios Todopoderoso es impotente para liberarnos de su poder (Dios se queda "retorciendo sus manos").
• Pelagianismo - el poder de ser liberados de Satanás está en nuestras manos, no en la gracia libre del Dios Todopoderoso.
14. En este libro, Fr. Ssemakula hace una afirmación explícita de que uno no necesita fe para beneficiarse del "Servicio de Oración de Sanidad Familiar" - Solo diga las oraciones, incluso sin tener fe, y usted será sanado. Tomando esta declaración literalmente, ésta es una forma de "superstición". Esto es contrario a la enseñanza y a la tradición constante de nuestra fe cristiana. Nuestra tradición espiritual siempre ha reconocido la necesidad de por lo menos una fe mínima en una persona que está usando la oración, un sacramental o un sacramento. Cuanta más fe tengamos, más seremos receptivos a las gracias que Dios quiere dar. Cualquier persona que utilice el "Servicio de Oración de Sanidad Familiar" debe hacerlo con la fe en el poder de Dios para sanar, y la apertura al hecho de que Dios podría no responder según nuestros deseos, pero Él responderá nuestras oraciones de acuerdo con lo que Él sabe Es mejor para nosotros.
15. Este libro trata el poder y la autoridad, que ha sido dada a ciertas personas por Dios Todopoderoso, como si fueran intrínsecas a la persona y puedan ser ejercidas separadas y contrarias a la voluntad de Dios mismo. Así que Dios se queda "retorciendo sus manos" cuando Sus ministros abusan del poder que Él les ha dado. Disparates.
16. La enseñanza de este libro sobre los "puntos de acceso" por los cuales Satanás puede entrar en nuestras vidas apenas menciona el punto de acceso más común - nuestros pecados personales.
17. La afirmación de que "nuestras elecciones más importantes y fundamentales en la vida son hechas para nosotros por otros" es contraria a la lógica sana y al significado de las palabras. Si nuestras elecciones son hechas por otros, por definición, no son nuestras elecciones, y no son el resultado del uso de nuestro libre albedrío. Creemos que el P. La posición de Ssemakula estaría mejor indicada si dijera que muchas de las influencias más poderosas que afectan nuestras vidas son de decisiones que fueron tomadas por otras personas durante nuestra formación (cuando éramos niños o adolescentes). Tales influencias pueden tener efectos directos y extremadamente negativos sobre nosotros: la mala enseñanza catequética puede conducir a una malformación de la brújula moral de una persona; El alcoholismo en una familia puede tener efectos graves en la formación emocional y psicológica de una persona. También puede haber un espíritu diabólico de la adicción que podría existir en la familia, que podría añadir complicaciones adicionales cuando uno lucha por alejarse de los ciertos hábitos de pecado. Dios puede, de hecho, curar tanto las heridas emocionales / psicológicas y liberarnos de las influencias del Maligno que busca "infectar" espiritualmente nuestras heridas y evitar que se curen.
18. El poder del "Nombre de Jesús" se enseña de una manera claramente supersticiosa. Hay casos en los Hechos de los Apóstoles (19: 11-16) en los que el nombre de Jesús fue usado de la misma manera – con gran detrimento para quienes lo hicieron.
19. El libro afirma que si "oras del modo correcto" serás sanado. Esto está en oposición directa a San Pablo en 2 Corintios 12: 7, que oró tres veces para ser liberado de la "espina en su costado", y nuestro Señor no lo liberó ni lo sanó. La falta de curación de Pablo no era debido a la oración incorrecta, sino porque la Gracia de Dios era suficiente.
En el apéndice, el P. Ssemakula afirma que un sacerdote no puede usar la oración imprecadora de León XIII sin el permiso de su obispo, pero que puede ser utilizado por los fieles laicos porque tienen autoridad en sus familias. Esto está en contradicción directa con la enseñanza de la Iglesia. En 1985, el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dio la clarificación oficial de la Iglesia al respecto: "... ni siquiera es lícito que los fieles utilicen la fórmula del exorcismo contra Satanás y los ángeles caídos extraída de la publicada por orden del Sumo Pontífice León XIII, y aún menos que utilicen el texto integral de este exorcismo ". Http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19850924_exorcism_en.html
Este es un claro ejemplo de lo defectuoso de la enseñanza de Fr. Ssemakula sobre la autoridad; su enseñanza sobre la autoridad del individuo para dirigirse directamente al diablo va demasiado lejos y potencialmente pone a las almas en peligro grave.
¿Qué pasa con las sanaciones que la gente ha recibido?
Sabemos que algunas personas han recibido una variedad de sanaciones - incluso milagrosas - después de haber seguido el método enseñado en el libro La curación de las familias. No lo dudamos. Sin embargo, nuestras preocupaciones teológicas con este libro y nuestras preocupaciones pastorales que se derivan de su enseñanza claramente defectuosa (como la posibilidad de desesperación cuando una persona sufriente no recibe sanidad, como prometió el libro, y por lo tanto concluye que "Debe ser que Dios no me ama" o " estoy condenado a la condenación porque Dios no me sanó de estos lazos de Satanás "), nos han llevado a escribir esta advertencia contra este libro y su enseñanza. "Pero ¿las curaciones no prueban que el libro es cierto?", Preguntarían algunos. No, la eficacia no es prueba de verdad.
Aquí hay algunas razones:
1. Dios puede hacer milagros cuando quiera, y cuando una persona ora con fe, y pide que Dios le cure si es para su beneficio verdadero - su salvación eterna - entonces a veces Dios curará a esa persona. A veces, Dios dice "No" porque Él sabe que esta participación en la Cruz es más beneficiosa para la salvación eterna de la persona.
2. Los dones carismáticos (dones especiales dados por el Espíritu Santo para la construcción de la Iglesia y el bien de las personas humanas) no son prueba de la santidad de la persona que ejerce el don, ni de la exactitud teológica de la Comprensión que la persona tiene de su don. Fr. Ssemakula puede tener un verdadero carisma de curación, pero eso no significa que su enseñanza sobre la curación sea teológicamente exacta.
3. La teología del programa es defectuosa, pero la realidad sustancial de la oración por la sanación es parte de la Verdad de nuestra Fe Católica. Dijo pedir, buscar y llamar (Mateo 7: 7); Él dio el poder de sanidad y liberación a Sus discípulos (Lc 10, 1-20). Así que cuando nos volvemos a nuestro Señor, por imperfecto que sea, Él está allí para recibirnos. Hay muchos que rechazan la noción de curación, a menos que sea hecha por un santo o un sitio aprobado de aparición mariana. Rechazar la verdad que Dios cura a través de varias personas o instrumentos es tan peligroso e imprudente como decir que Él siempre sana.
¿Por qué funciona este programa?
Algunas de las razones ... Principalmente, porque Dios es un Dios Misericordioso y Amoroso. Ha visto la buena voluntad y el deseo de los participantes de este programa que buscaban alejarse de Satanás y del mal y volverse hacia Él con el deseo de conocerlo mejor, amarlo mejor, seguirlo mejor y recibir sus dones .
1. Este programa convoca a Familias, para examinar sus vidas y orar. El mero hecho de que este programa esté reuniendo a las familias en oración, hacia Cristo, es en sí mismo suficiente para mover a Dios a la Misericordia.
2. Perdón: Es un llamado dirigido a cualquier falta de perdón y a reconocer cualquier trauma de la infancia en nuestra vida y elegir perdonar. Los escritores espirituales nos dicen que la falta de perdón es el mayor obstáculo para el crecimiento en la vida espiritual y para cualquier forma de curación.
3. Purificación y conversión: El programa incluye una llamada a romper cualquier relación malsana en la vida (con personas, TV, Internet, etc.) para alejarse de todo lo que explícita o implícitamente ensalza el mal.
4. Este programa ayuda a una persona a identificar y eliminar cualquier práctica oculta de sus vidas. Expone correctamente cosas como yoga, reiki, eneagrama, Harry Potter y otras cosas como ocultas y dañinas para las almas. Eliminar lo diabólico de la propia vida es suficiente para crear resultados por sí mismo. El problema, como se mencionó anteriormente, es que el P. Ssemakula va demasiado lejos y comete muchos errores teológicos en relación con la comprensión del ocultismo.
5. Ha ayudado a las personas a volverse hacia Dios y pedirle que sane la "esclavitud" que podría existir en sus familias.
6. Otra razón por la que "funciona" se debe a la para-liturgia. No debido a las oraciones específicas en el libro, sino porque una persona o familia invierte una cantidad significativa de tiempo en la preparación espiritual. El detallado inventario personal de seis páginas, doble columna, podría fácilmente duplicarse como un examen para una confesión general (un sacerdote informó que gastó más de cuatro horas en oración examinándose a sí mismo). Así preparadas, las familias reunidas, en el nombre de Cristo, en presencia del Santísimo Sacramento durante unos 90 minutos, renuncian a su pecaminosidad, y piden la sanidad y la misericordia de Dios.
Inventario de sanación:
Http://fathersofmercy.com/wp-content/uploads/Healing-Inventory.pdf
En términos de por qué este programa funciona, a un nivel muy superficial, estos principios enumerados arriba están de acuerdo con el buen pensamiento y la enseñanza católica. Fr. Ssemakula no está totalmente equivocado en su presentación y hay elementos de Verdad con un "V” mayúscula que se encuentran aquí. Estas son algunas de las razones por las que sentimos que este libro y programa ha producido resultados tan notables.
Conclusión:
Los Padres de la Misericordia tenemos grandes reservas en cuanto a los tremendos errores teológicos, las contradicciones filosóficas y las falacias lógicas dentro del libro y presentadas en las conferencias, aún reconociendo el tremendo bien que ha resultado del uso del libro y programa de Sanación de las Familias.
Nos hemos esforzado mucho en lidiar con estos errores y utilizar el programa en su forma actual; sin embargo los errores son demasiado numerosos y, en parte, peligrosos para las almas. Por esta razón no podemos recomendar este libro o programa y en conciencia debemos alertar a las almas de los peligros que presenta.
Cita del arzobispo Fulton J. Sheen "La cruz pura contra la cruz impura":
"Toda cruz sería fácil de cargar si lográsemos hacerla a nuestra medida. La cruz de nuestro Señor no fue hecha por Él, sino para Él. Las cruces y las cargas son impuestas sobre nosotros. Nuestra aceptación las hace personales. Nuestro Señor incluso dijo que habría al menos siete cruces por semana: Tomen su cruz de cada día y síganme. Hay dos tipos de cruces: las puras, que vienen del exterior, como el dolor, la persecución y el ridículo, y las cruces interiores, o impuras, que vienen como resultado de nuestros pecados, como la tristeza, la desesperación y la infelicidad. Estas últimas cruces pueden ser evitadas. Se hacen contradiciendo la voluntad de Dios. La barra vertical de la cruz representa la voluntad de Dios, la barra horizontal representa nuestras voluntades, cuando uno cruza el otro, tenemos la cruz. Nuestro Señor nunca prometió que nosotros estaríamos sin una cruz, Él sólo prometió que nunca seríamos vencidos por ella. Pedro Pedro amó tanto la cruz, que cuando llegó el momento de su ejecución pidió ser crucificado al revés. Que El que no fue encontrado culpable de ningún otro crimen que el del exceso de amor, nos haga odiar la carga del pecado que hizo Su cruz. La cruz entera llevada en unión con Su voluntad y siguiendo Sus pasos es más fácil de soportar que las astillas contra las cuales nos rebelamos”. Tomado del libro “De los quince misterios”
Preparado por:
Fr. Ben J. Cameron, C.P.M.
Fr. Ken Geraci, C.P.M. (Asistente y Ex Instructor de Sanidad de las Familias)
P. Jim Costigan, C.P.M.
Aprobado por:
Muy Rev. David M. Wilton, C.P.M. Superior General, Padres de la Misericordia
2 de enero de 2015
domingo, 16 de octubre de 2016
Un nuevo santo
El día de hoy tuve la oportunidad de estar en la misa en la que se canonizó a José Luis Sánchez del Río, jovencísimo mártir mexicano.
Lo primero fue llegar a la Puerta de Bronce para revestirnos y poder concelebrar con el Santo Padre. Un gran número de hermanos sacerdotes, de muchas partes del mundo y con diferente visión de muchas situaciones, pero hermanados por la vocación.
La segunda fue el regaño que uno de los guardias dirigió a un sacerdote italiano que, quizá demasiado entusiasmado, quiso buscar un lugar más cercano para "ver mejor" la ceremonia. El guardia con voz firme lo regresó a su lugar diciéndole "la misa no es un espectáculo para ver, sino un misterio para vivir"... Fortísima y verdaderísima frase.
Otro punto que llamó mi atención, fue que la imagen de "Joselito" estaba exactamente encima de la puerta por la que debimos salir todos los concelebrantes. Un padre que estaba a mi lado me lo hizo notar. Para mí fue un gran mensaje, pues en esas misas nada es improvisado: "todos ustedes, sacerdotes y obispos deben estar dispuestos como este pequeño santo, a dar la vida en la fidelidad a Cristo y a la Iglesia frente a los poderes del mundo".
Un momento que me conmovió en lo profundo fue la breve lectura de su biografía y la entrada de la reliquia del ahora santo, de manos de un adolescente zamorano y del actor que interpretó a José en la película "La Cristiada". Reconozco que se me apachurró el corazón y me salieron las lágrimas. Por mi mente pasaron las imágenes de muchísimos Jóvenes Fuertes en la FE, como Joselito... pero también las de muchísimos más que, siendo católicos, se han acomodado al mundo y para los cuales el heroísmo al que estamos llamados todos los creyentes y especialmente los jóvenes, les suena a "fanatismo" y exageración y se conforman con ser camaleones en la fe. Lágrimas por todos ellos y por mi tan débil búsqueda de la santidad. Y me puse a orar con fe, por intercesión de San José Luis Sánchez del Río, para que surgiera una nueva primavera vocacional de laicos, religiosos y muchísimos sacerdotes jóvenes y santos, dispuestos a enfrentarlo todo por amor a Cristo, a dar su vida en fidelidad y alegría, confiados en el Cielo prometido a los que "laven sus túnicas en la Sangre del Cordero" en esta gran persecución contra la Iglesia, persecución nueva pero, al mismo tiempo, la misma de hace siglos.
Y, ya para terminar, la cereza del pastel, fue la posibilidad de estrechar y besar la mano del Papa Francisco al que le pedí que bendijera a la Iglesia y a las vocaciones en Yucatán.
jueves, 15 de septiembre de 2016
Nadie "elige" ser homosexual
En el acompañamiento como sacerdote a algunas apreciadísimas personas que tienen la valentía de compartirme sus sentimientos de atracción hacia su mismo sexo, uno constata una fuerte realidad: nadie "elige" ser homosexual. Por eso el término "preferencias" resulta tan ambiguo, porque parece indicar que la persona es capaz de "preferir" esto en vez de aquello. Bueno, no es así.
La Iglesia católica ha caminado siempre con estas personas, amándolas, orando por ellas, proponiéndoles un camino de santidad.
El origen de estos sentimientos homosexuales es aún objeto de investigación y profundización. Muchos estudios sobre el tema han sido parciales llegando a conclusiones tendenciosas y "políticamente correctas". Lo que sí parece claro es que no es una condición que pueda atribuirse sin más a la genética. No existe un gen que condicione a los individuos en este sentido. Los estudios más serios parecen apuntar hacia situaciones, relaciones y percepciones unidas a un determinado tipo de hipersensibilidad que al darse ocasionarían la no identificación con el propio sexo y/o el desarrollo de una atracción hacia el mismo sexo. Por eso las corrientes terapéuticas que van en la búsqueda de estas situaciones y percepciones "originarias" tienen determinado grado de éxito al ayudar a la persona a entender por qué no se "siente" como los demás e incluso a dar pasos hacia una recuperación de las heridas. Por la misma razón, las terapias que se limitan a trabajar con la "culpa" o la "no aceptación" son, al menos, poco honestas con la condición de las personas. Inexplicablemente, el lobby LGTBI busca que esas terapias sean prohibidas, enarbolando imaginarios más propios de las cacerías protestantes de brujas en siglos pasados que de argumentos terapéuticos. El Catecismo de la iglesia se limita a decir que el origen permanece en parte inexplicado.
La condición de atracción al mismo sexo (AMS) es considerada por la Iglesia como "intrínsecamente desordenada" al no tender hacia el fin específico biológico de la sexualidad humana, al encontrar en las Sagradas Escrituras suficientes pasajes que hablan al respecto tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos y en la bimilenaria Tradición de la Iglesia. Sin embargo, dado que la AMS no es producto de un acto libre de la persona, sus sentimientos homosexuales no son "en sí mismos" materia de confesión, es decir, la persona que experimenta AMS no tiene que confesarse de esos sentimientos. Podríamos decir que su condición, aunque desordenada, no es "materia" de confesión, pero sí de un acercamiento en la dirección espiritual para ser ayudada a discernir en la fe de la Iglesia cuál es su propio camino de santidad.
Diferente valoración reciben los actos homosexuales, al afirmar el Catecismo que, como son actos cerrados a la procreación y no proceden de la complementariedad sexual y afectiva (hombre y mujer los creó), "no pueden recibir aprobación en ningún caso". En ese sentido, debemos recordar, que para quienes deciden seguir a Cristo con todas sus consecuencias, todo acto sexual fuera del matrimonio religioso o artificialmente cerrado a la vida es contrario al orden moral y se considera pecaminoso.
Entonces surge una cuestión que considero muy importante: una persona no elige tener AMS pero sí es capaz con la gracia de Dios de decidir cómo debe vivir. Es decir, no es responsable de lo que siente, pero sí de lo que hace con lo que siente. La Iglesia entonces le propone el difícil camino de la santidad (vocación común a todo bautizado) y le dice que puede y debe aspirar a la santidad. Les pide ofrecer sus sufrimientos y dolores y su castidad (misma castidad que pide a todos los no casados por la Iglesia) y les propone una plena vida sacramental, les recomienda contar con la ayuda de amistades verdaderas que les ayuden a seguir por el camino del discípulado.
Y creo que en ese sentido, debemos crecer como comunidades de acogida, en las que una persona pueda expresar su condición de AMS a su comunidad, grupo, apostolado y pedir que la comunidad lo ayude a vivir en castidad, sintiéndose amado y aceptado, valorado y aconsejado, reconciliado y animado por la gracia de los sacramentos.
Urge el testimonio de estos hombres y mujeres que le creen a Cristo y que asumen con valentía su condición de AMS, abrazándola como una cruz y decididos a llevarla con Cristo dentro de la Comunidad de Discípulos que es la Iglesia.
Deberán ser fuertes y no luchar solos, porque el mundo los odiará por su fe y valentía.
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lunes, 4 de julio de 2016
La fe se propone, no se impone
Gracias a un artículo que alguien muy cercano me hizo llegar, he tenido la oportunidad de reflexionar sobre un punto importante: la fe se propone, no se impone.
Y es que, cuando uno ve el tsunami ideológico que se nos viene encima y las inevitables consecuencias que se avecinan (y que ya son realidad en muchos países), uno siente una enorme preocupación, por las personas que se confundirán, por las familias que se destruirán, por los crecientes obstáculos que se impondrán a la fe, por la persecución que se avecina en nuestro amado México, por el riesgo de condenación de muchas almas a quienes el sistema buscará impedir que conozcan al Dios verdadero o que se cuestionen si su manera de vivir y de "amar" es conforme o no a lo que Dios quisiera de ellos...
Cuando, además, uno lee los omnipresentes insultos y descalificaciones a la Iglesia, las falsas acusaciones de "discurso de odio" dirigidas con evidente y poco controlada cólera y la ausencia de argumentos serios y razonados por parte de personas que parecen solo poder repetir argumentos instalados por la mercadotecnia del sistema...
Uno comienza a convertirse en defensor de las familias y a querer desenmascarar el sistema y alertar de sus consecuencias. Pero constata el fracaso de estas alertas y la pobreza de recursos ante la avalancha mediática y la programación mental de las masas. En ese momento, tengo que recordar con humildad que no soy el Redentor, que Jesús ya ha venido y nos ha hecho posible la salvación, pero que esta salvación tiene que ser aceptada libremente por cada individuo. Si todos estuviéramos profundamente enamorados de Dios y diéramos ese testimonio entusiasta y alegre, al mismo tiempo que firme y coherente, es posible que más personas pudiesen darse cuenta del profundo y eterno amor que Dios les tiene y la llamada a la conversión que surge de la auténtica misericordia... Esto haría posible que más personas pudiesen llegar a salvarse.
La fe en Cristo no puede transformarse en ideología y ponerse al tú por tú con esas ideologías que son solo edificaciones humanas, la fe en Cristo no puede olvidar que los métodos de Jesús tienen que ser nuestros métodos, la fe en Cristo tiene que recordar siempre que el Mesías nos redimió muriendo en la Cruz, la fe en Cristo no puede dejar de lado el hecho de que Cristo ya ha vencido al mundo y que Él es el Señor de la Historia y que el Maligno nunca tendrá la posibilidad de triunfar definitivamente.
Por eso, como creyente en Cristo intento hacer mis opciones personales y ser coherente. Procuro hablar a tiempo y a destiempo de Jesús.
Pero creo que debo renovar mi confianza y mi alegría, entender que la fe es un don, aún cuando sea lo mejor que a cualquier persona le podría pasar y que me muera de ganas de que todos experimenten la salvación de Dios. Aún cuando quiera que todos los hombres y mujeres se salven... Es muy poco lo que yo puedo hacer, además de dar testimonio, de organizar acciones pastorales y vocacionales, de animar a los laicos a organizarse y hacerlo por amor a las demás personas y, por supuesto de orar y ofrecer sacrificios espirituales. A fin de cuentas, débiles instrumentos de Dios, la salvación es Obra suya.
domingo, 13 de marzo de 2016
QUÉ ES LA INDULGENCIA PLENARIA. Interesante nota del Padre Jorge Laviada
¿QUE ES LA INDULGENCIA PLENARIA?
Transcribimos la explicación redactada por el padre Jorge Laviada Molina: Con motivo del Año de la Fe, el Papa dispuso que se pueda ganar la indulgencia plenaria si se cumplen las condiciones que se establecen para ello.
Para aprovechar esta oportunidad de crecer en nuestra fe y recibir la gracia de Dios, conviene aclarar en qué consiste el don misericordioso de Dios en la Iglesia al que conocemos como indulgencia plenaria, ya que existen entre los fieles muchas dudas e imprecisiones en el modo de entender el tema.
Antecedentes.— Para comprender la doctrina y el sentido de las indulgencias en la vida de los discípulos de Jesús, debemos recordar que “los pecados dejan heridas y consecuencias negativas en todo el conjunto de nuestra vida. En concreto, el pecado mortal genera una doble consecuencia: el castigo eterno (conocido como culpa) y el castigo temporal (conocido como pena). Por otra parte, todo pecado, incluso venial, tiene como consecuencia la pena o castigo temporal.
La culpa hace al pecador merecedor del infierno y se perdona con la absolución en el Sacramento de la Confesión. La pena, en cambio, no desaparece con la absolución, sino que, la persona que ya ha recibido el perdón de sus pecados, puede reducir, o incluso, liberarse completamente de la pena con actos de reparación, obras de piedad, sacrificios y/o mortificaciones, obras de misericordia y la indulgencia parcial o plenaria.
Quien muere sin haber enmendado por completo la pena correspondiente a sus pecados ya perdonados (consecuencia temporal de sus actos malos), se purificará en el purgatorio. Por eso el Derecho Canónico explica que la Indulgencia Plenaria es: “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia”.
Un ejemplo puede ayudar: Para ayudar a la comprensión de este tema se suelen usar algunos ejemplos: Podemos comparar a una persona recién bautizada con una tabla de madera. Cada vez que cometemos un pecado clavamos un clavo en la tabla, lastimándola y dejando un pedazo de metal inserto en ella.
Dios en su infinita misericordia nos da la oportunidad de retirar ese clavo, a través del sacramento de la Confesión. Cada vez que nos confesamos, dejamos nuestra tabla libre de clavos, sin embargo, el agujero que deja el clavo se mantiene en nuestra tabla. Es posible que hoy nuestra tabla esté llena de agujeros. La indulgencia plenaria es la acción de Dios en una persona bien dispuesta que restaura la madera dejándola en su estado de perfección inicial.
Como puede apreciarse en la comparación, la tabla de madera es nuestra vida, los clavos son la culpa producida por el pecado y los agujeros representan la pena. Así pues, la indulgencia plenaria es un acto de la misericordia de Dios, por medio de la Iglesia, que libera completamente al hombre de la pena temporal consecuencia de sus pecados.
Ahora bien, hay que tener cuidado de no confundir la Indulgencia plenaria con una acción mágica y que sustituya la confesión, ya que para obtener el perdón de los pecados se necesita del Sacramento; la indulgencia sólo nos libera de la pena temporal de los pecados ya confesados. Por otro lado, para recibir válidamente la indulgencia es indispensable estar en estado de gracia (haberse confesado) y cumplir con las indicaciones que da la Iglesia.
Hace muchos siglos, además de las condiciones habituales para recibir la indulgencia se llegó a pedir un donativo económico o en especie a modo de limosna, para recibir esta gracia, lo que dio lugar a algunos abusos, y por consiguiente, a ideas erróneas sobre la indulgencia y la acción de la Iglesia.
Los conflictos, malas interpretaciones y abusos surgidos de la vinculación de limosnas a la recepción de la indulgencia motivaron a la Iglesia a desvincular esta práctica de misericordia de cualquier aportación económica. Hoy los bautizados nos disponemos para recibir “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados”, mediante obras de piedad y caridad; de manera que no solo seguimos teniendo al alcance las indulgencias sino que, al hacerlo, con seguimos un crecimiento en nuestra vida cristiana.
¿Lucrar o recibir? En el lenguaje tradicional eclesiástico se habla de “lucrar las indulgencias”; el sentido de la expresión es “recibir la gracia ofrecida al cumplir unas condiciones”, entendiendo que, para que este beneficio se realice en quien lo solicita, debe darse una adecuada disposición.
Ahora bien, al facilitar la Iglesia el acceso a las indulgencias también quiere fortalecer el compromiso cristiano por ser santos, ya que en el corazón de quien cumple los requisitos debe haber un verdadero deseo de conversión y un firme rechazo del pecado, de tal manera que los beneficios obtenidos no sólo se vean como un “borrón y cuenta nueva”, sino como una perfecta reconciliación obrada por Dios y la firme determinación de vivir con alegría al estilo de Jesucristo.
Esto lo explica claramente el Papa Pablo VI: “El fin que se propone la autoridad eclesiástica en la concesión de las indulgencias consiste no sólo en ayudar a los fieles a lavar las penas debidas, sino también incitarlos a realizar obras de piedad, penitencia y caridad, especialmente aquellas que contribuyen al incremento de la fe y del bien común”.
Es importante tener en cuenta que además de cumplir con las condiciones establecidas, el fiel debe rechazar todo afecto al pecado, incluso venial. Además, al poder ganar las indulgencias a favor de los difuntos, encontramos la oportunidad de ejercer la caridad en pro de nuestros hermanos ya fallecidos.
viernes, 18 de septiembre de 2015
EL INCOMPRENSIBLE AMOR INCONDICIONAL DE DIOS... Y LA LUCHA ESPIRITUAL
El amor de Dios es eterno, infinito e incondicional. Dios nos ama y este es un hecho verdadero, total. No puedo hacer nada para que Él me ame más o me ame menos ni puedo hacer nada para "merecer" su amor.
Aunque podemos aceptar esta VERDAD de modo intelectual, nuestra experiencia del amor humano es limitada, condicionada, imperfecta... por eso se nos hace, en cierto modo, incomprensible su Amor divino.
Sin embargo, aun cuando su amor es incondicional, Dios desea lo mejor para nosotros, por lo que no es indiferente al modo como elegimos vivir, a nuestras acciones. En su Sabiduría ha dispuesto lo que es mejor para nosotros y nos lo ha dicho en su Palabra, en los Mandamientos y, de modo actual, en la enseñanza apostólica y eclesial, que buscan iluminar nuestra conciencia, a menudo deformada por nuestros egoísmos y tendencias.
Dios no es "menos" Dios porque yo decida pecar, ignorarlo, rechazarlo... Quien se priva del mayor bien que es experimentar su Amor, soy yo mismo.
Dios espera siempre a mi conversión de corazón, no para "amarme más", sino para que yo ya no ponga tantos obstáculos a su Amor.
La acción del demonio y su enorme maldad aplicada a nosotros e incluso permitida hasta cierto punto por Dios y su Plan de Salvación, no es porque al maligno le interesemos, sino porque su intención es dañar a Dios, dañando a quienes Él ama.
No solo debemos enfrentarnos a nuestro propio egoísmo y naturaleza caída, sino también a la acción de este ser espiritual inteligente y sus secuaces, unos espirituales y otros, humanos. Nuestro combate es también contra fuerzas espirituales.
Vistas así las cosas, cómo podemos ir por la vida conformándonos con una experiencia mediocre del Amor de Dios y no buscar ese encuentro íntimo con Él siempre, cómo podemos ir por la vida sin buscar responder a su amor, cómo podemos pretender reducir el horizonte de nuestra vida a este mundo y a nuestras ocupaciones sin darle a Dios el tiempo, cómo podemos pretender triunfar sobre el maligno sin buscar fortalecernos siempre con la gracia de Dios...
Aunque podemos aceptar esta VERDAD de modo intelectual, nuestra experiencia del amor humano es limitada, condicionada, imperfecta... por eso se nos hace, en cierto modo, incomprensible su Amor divino.
Sin embargo, aun cuando su amor es incondicional, Dios desea lo mejor para nosotros, por lo que no es indiferente al modo como elegimos vivir, a nuestras acciones. En su Sabiduría ha dispuesto lo que es mejor para nosotros y nos lo ha dicho en su Palabra, en los Mandamientos y, de modo actual, en la enseñanza apostólica y eclesial, que buscan iluminar nuestra conciencia, a menudo deformada por nuestros egoísmos y tendencias.
Dios no es "menos" Dios porque yo decida pecar, ignorarlo, rechazarlo... Quien se priva del mayor bien que es experimentar su Amor, soy yo mismo.
Dios espera siempre a mi conversión de corazón, no para "amarme más", sino para que yo ya no ponga tantos obstáculos a su Amor.
La acción del demonio y su enorme maldad aplicada a nosotros e incluso permitida hasta cierto punto por Dios y su Plan de Salvación, no es porque al maligno le interesemos, sino porque su intención es dañar a Dios, dañando a quienes Él ama.
No solo debemos enfrentarnos a nuestro propio egoísmo y naturaleza caída, sino también a la acción de este ser espiritual inteligente y sus secuaces, unos espirituales y otros, humanos. Nuestro combate es también contra fuerzas espirituales.
Vistas así las cosas, cómo podemos ir por la vida conformándonos con una experiencia mediocre del Amor de Dios y no buscar ese encuentro íntimo con Él siempre, cómo podemos ir por la vida sin buscar responder a su amor, cómo podemos pretender reducir el horizonte de nuestra vida a este mundo y a nuestras ocupaciones sin darle a Dios el tiempo, cómo podemos pretender triunfar sobre el maligno sin buscar fortalecernos siempre con la gracia de Dios...
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